Fuentes web
Entradas
Comentarios

Triple Terapia

Creo que todos hemos tenidos esos días en lo que todo está mal. Ese momento en el  que sólo tenemos ganas de tirarnos en la cama y llorar. Ya sea porque discutimos con alguien, porque desaprobamos una materia, porque estamos infelices con nuestro trabajo o porque nos dimos cuenta que el chico/a que nos encanta no siente lo mismo. A ese momento, yo lo llamo “Lapso de cuasi depresión”.Esta semana tuve mi lapso. Y mientras derramaba un rio sobre mi almohada (soy de llorar mucho), encontré una solución. La voy a bautizar la triple terapia. Descubrí que funciona perfecto y decidí compartirla. Espero que los ayude en sus respectivos “lapsos”.

 Paso 1: Ir a la Cama pero no acostarse. Sentarse bien en el bordecito con la espalda recta (esto es cualquiera, pero para darle un toque “médico”). Ahora sí, prender el reproductor de música a todo volumen y escuchar. Todos tenemos un tipo de música que nos ayuda a descargar, ya  sea Linkin Park, Pink Floyd, Sex Pistols, Pearl Jam o Elvis Presley. Con solo escuchar la letra a todo volumen, nos sentimos mejor y relajamos la mente. Eso sí, a todo volumen.                                         

Paso 2: Ya un poco más relajados entramos en la etapa de los gritos. Cuando estamos mal nos dan ganas de gritarle a todos y a todo. Bueno, hay una mejor forma de gritar sin volver locos a nuestros vecinos. Con esa misma música, ahora la cantamos. Pero no hablo de cantar a ritmo y afinados. Aquí no importa ni la afinación, ni la pronunciación ni la perfección en las letras. Aquí solo importa el volumen. Con todas las ganas, cantemos (o gritemos mejor dicho). Van a ver como poco a poco van relajándose aun más, liberando adrenalina y calmando la mente.

Paso 3: Por ultimo llegamos al paso tres. Este paso es solo para los valientes. Ahora ya estamos relajados, la mente está tranquila y dejo de maquinar. Es el turno de exaltarnos. Con otra música (o la misma si eso desean) nos vamos a parar, ir hacia una zona con más espacio y bailar. Otra vez, aquí no importa el ritmo o los pasos. Lo único que importa es moverse. Antes de lo que imaginan ya van a estar con una sonrisa en la cara. Y de esta forma van a haber superado, exitosamente vale decir, su “lapsus”.

 Yo sé que es un poco bobo lo que planteo, pero creo fielmente que estas pequeñas y tontas cosas nos ayudan a no caer. Porque es imposible pensar que siempre vamos a estar bien, es imposible creer que nada nos afecta. Todos en algún momento sentimos que nada está yendo como queremos, que nuestros sueños y metas están lejos de cumplirse, si es que algún día se cumplirán. Que todo lo que nos costó tanto construir se está cayendo a pedazos. Y en esos momentos, por más de que tengamos mil personas queridas que nos quieren ayudar, los únicos que realmente podemos hacer algo para no caer, somos nosotros mismos. Para mí la música es terapia, y creo que para todos los demás puede llegar a tener el mismo efecto. Por eso les dejo esta pequeña técnica. Espero que si algún día, la prueban, les ayude. A mí me ayudo, y mucho.

Que copada que sos

flirt

No hay nada peor que venga un chico que te gusta y te diga: “QUE COPADA QUE SOS” . Déjenme explicarme, porque a simple vista pareciera que me tomo mal los cumplidos y no es así. La frase no es un simple halago. Es un: “que copada que sos, pero…”. He ahí la cuestión. La frase no está destinada a ser un cumplido, está destinada a explicar algo que, lastimosamente, no se atreven a decir. En otras palabras, que no les gustamos.

Obviamente no descarto que hay excepciones, pero normalmente cuando un chico nota tu interés y no lo corresponde, busca formas de rechazarte sin llegar a lastimarte o hacerte sentir mal. Y la manera más segura de hacer esto es darte un cumplido, aunque no tanto, como para que se entienda que eso es lo único que está viendo en ti ese momento.

Rosario cree que la frase es una forma gentil de hacerle saber a la chica que realmente sólo le atraes como una amiga, que no le pidas más que eso porque seguramente le gusta alguien más y no le atraes; hasta le encantaría hablarte de la “susodicha que le gusta” porque nos considera RE COPADAS. Y sí, realmente es así.

La verdad es que nos debería encantar cuando alguien, sea un hombre o no, nos dice eso. Pero, poniéndolo en contexto y en ambiente, sabiendo lo que realmente significa y lo que realmente quieren decirte, cae re mal. Como para finalizar este post, destinado más a las mujeres que a los hombres, y lo sé; quiero decir, que al próximo hombre que se me acerque y me diga “Que copada que sos” le voy a responder, amablemente: “ANDATE A LA MIERDA”.

Del error se aprende

 

Es una de las frases más escuchas y mas reconfortantes para personas como yo que vivimos cometiendo errores. Pero me queda una duda: ¿Qué pasa si no se aprende? Porque pareciera que muchas veces no le sacamos ningún provecho al error y lo volvemos a cometer una y otra vez. Y a decir la verdad, cada vez duele más. Yo pareciera que no aprendo. O no aprendo o por alguna puta casualidad de la vida me encuentro siempre en la misma situación y termino hundiéndome más al contrario de salir provechosa. Si algún día aprendo, me dolerá menos? Espero que sí, aunque a estas alturas no pongo mis manos al fuego. Lamento que en este post no haya ningún consejo, lo que si hay es una pregunta. ¿Por qué muchas veces no logramos aprender de nuestros errores?

No te Ilusiones

Cuadro por Rene Magritte

Cuadro por Rene Magritte

Es lo primero que pensamos, lo primero que le decimos a nuestras amigas y lo primero que nos decimos a nosotros mismos. No te ilusiones. El otro día le pedí a una muy cercana amiga mía que me cuente como le estaba yendo con un chico con el que empezó a salir. Me dijo que todo estaba perfecto, que él era muy lindo, que se llevaban bien, que la pasaban increíble juntos y después me tiró esta frase: “Pero no me quiero ilusionar”. Porque? Porque no te quieres ilusionar? le pregunte.  Y me dijo que ilusionarse la llevaría a sufrir más cuando la cosa no funcione.  A mi parecer ilusionarse es parte del encanto de empezar a salir con alguien o de que simplemente te guste alguien. Creo que si no nos ilusionamos, aunque sea un poco, perdemos toda esperanza, nos convertimos en personas cínicas que no creen en el encanto de las cosas. Ahora bien, tampoco es que me siento aquí hoy a recomendarles que vivamos de ilusiones. Tampoco va por ese lado. Nada en extremo es bueno, me dijo mi padre alguna vez. Esta bueno tener pequeñas ilusiones, dejarnos llevar por ellas y así accionar (siempre de forma prudente), pero lo que no está bien, es ilusionarnos con algo inexistente, porque creo que al final la decepción de que no se cumpla sí nos duele más. Entonces, a lo que voy es: no nos convenzamos a nosotros mismos de no ilusionarnos de vez en cuando. Yo creo que la ilusión es parte de lo que nos ayuda a que las cosas funcionen, la ilusión de algo más nos prende esa chispa y nos lleva a esforzarnos por más. Cambio de título: “Ilusiónense un poco”.

Noche de Insomnio

Doce y media de la noche. Apago la computadora, apago las luces, apago la tele. Cierro la puerta de la cocina, me cepillo los dientes y me acuesto en la cama. Tengo todas las intenciones de dormir. Estoy cansada, agotada y no puedo ni esperar el momento en el que mis ojos se cierren y pueda descansar. Imposible. Dos de la mañana. Doy vueltas. Doy vueltas y vueltas en la cama. No consigo consolidar el sueño. Algo me preocupa, algo me ronda en la cabeza, algo me da ansiedad. Pero no se qué. Pongo música. Trato de relajarme. Tres de la mañana. Ahora si entendí de una vez por todas que dormir no voy a poder. Entonces trato otra cosa. Trato de encontrar la razón de mi preocupación, la razón de mi ansiedad. Voy enumerando una por una las cuestiones que me molestan y busco soluciones rápidas. Todo en son de poder dormir aunque sea una hora. Cinco de la mañana. Mierda! Ya no dormí. Ahora me toca levantarme, bañarme, vestirme y volver a mi rutina del día. No pude dormir y tampoco pude solucionar nada. Noche de insomnio. A todos nos pasa alguna que otra vez no? Solo podemos esperar que no sean tan seguidas.

Fin de Semana!!

Al fin es viernes, fin de la semana, comienzo del descanso. Que tengan un lindo finde!

No lo termines todo de una!!

El titulo dice poco del tema del post. Puedo estar hablando de comida o quizás de alguna relación desastrosa. Pero no. Hablo de un libro. Un buen libro. Siendo una de esas personas que disfrutan de leer, me siento aquí a aconsejar algo que puede no coincidir con el pensamiento de otros amantes de la lectura. No lo terminen todo de una. Usualmente nos encontramos leyendo un libro corto, corto pero bueno en fin. Lo que recomiendo es que por más de que nos den ganas de terminarlo todo de una (es decir en una leída) no lo hagamos. Personalmente disfruto mucho de esa intriga, de ir entendiendo todo de a poco, de ir captando cada cosa. De cerrar el libro en la noche a mitad del capítulo y esperar ansiosa la noche del día siguiente para ver como sigue la cosa. Eso es todo. Tiro la recomendación. No los obligo a nada.

Las relaciones y el Solitario

El otro día, después de jugar solitario como por una hora (todo gracias a mi aburrimiento), llegue a una conclusión. Las relaciones, o quizás el comienzo de una relación, es como un juego de cartas, un juego de “Solitario”. Un mal paso y estas condenada. Se te olvido bajar el 5 cuando podías y perdiste. Si lo pensamos bien, cuando estas empezando una relación, un mensaje mandado que no tenía que ser mandado, y listo. Sonaste muy desesperada, celosa, histérica, y sin darte cuenta no te dan más bola. Es decir: cada movimiento hay que pensarlo tres veces. Le digo? No le digo? Lo invito? No lo invito? Le hablo aunque él no me ha hablado? O no le hablo porque prefiero esperar que me busque él?. Y tal como un juego de solitario, es imposible saber el resultado final. En definitiva tomamos decisiones sin saber las consecuencias de tales. Excede nuestro poder. Pero lo que si podemos hacer, es pensar (no mucho, tampoco queremos ser exagerados/as). Pensar que queremos de la relación, que queremos de la persona, que es lo que esperamos del otro y de nosotros mismos; y de ahí actuar. Ahora bien que yo diga aquí que las relaciones son como un juego de solitario no necesariamente significa que estoy de acuerdo en que sea así. La verdad me molesta, y me molesta mucho, que un paso en malo y ya estemos condenados. Es muy fácil desalentarse, eso ya lo sé. Pero seamos conscientes de que todos hacemos cosas sin pensar y todos cometemos errores; y esto no es razón para cerrar el capítulo. Dennos y demos más oportunidades. Creo que esa es mi conclusión. No se cuan clara sea.

Preferimos al que tiene celular…

Me siento aquí hoy para exponer una de mis filosofías máximas. Siempre las mujeres preferimos al que tiene celular. Me voy a explicar. Todas buscamos lo inalcanzable, es por esto que cuando estamos en un boliche, en una fiesta, una boda, un concierto, etc, nos fijamos siempre en el hombre que personifica lo imposible e inalcanzable. Y este es el que tiene el celular en mano. Imagínense esta situación: entran al boliche donde se encuentran un grupo de hombres. Son cuatro. Dos de ellos entran con el cuello en alto, los ojos bien abiertos y la mente en cacería, buscan mujeres. Otro medio tímido se para detrás de los primeros dos y comenta cosas en bajito. Y el cuarto (el más importante de la historia) está pegado al celular, está concentrado escribiendo algún tipo de mensaje (para su enamorada suponemos siempre) y ni se toma el tiempo para fijarse en el ambiente que lo rodea. Es obvio, y más que obvio, que el primero que nos interesa es ese. El que está pegado al celular. Los primeros dos son casos perdidos, a fin de cuentas quien quiere a un hombre desesperado y a la cacería? El tercero es complicado, usualmente no nos atraen los tímidos, especialmente si cuando te hablan NO te miran a los ojos. Entonces, para concluir el post, preferimos al que tiene celular….

P.D: No estoy muy segura pero creo que con los hombres funciona igual..siempre buscan a la mas imposible, a la que ni los mira y no les presta atención.

El mito de la mujer fuerte

Siempre escuchamos a través de alguien del mito de la mujer fuerte. Esa que supero millones de obstáculos y sigue de pie. Esa que tuvo un hijo sola y logro criarlo y crearse una carrera de la puta madre y luego conseguir un hombre hermoso y bueno que aceptó casarse y criar al hijo junto a ella como si fuera de él. Esa que bajó millones de kilos, hizo un cambio de imagen y logro reírse en la cara de todos los que siempre la molestaron. En definitiva el mito de la “Super Woman”. Pero si nos ponemos a pensar, creo que ninguno de nosotros a conocido a una mujer así. Hemos conocido a cuasi super womans pero no una que emane felicidad y sentido de logro en cada aspecto de su vida. Es por esto que le decimos el MITO de la mujer fuerte. Pero este post no es para remarcar la inexistencia real de la mujer fuerte sino para contradecirla. He tenido la suerte de conocer una de estas mujeres (aunque en realidad yo le digo chica porque solo tiene 23 años). Empezó la facultad conmigo pero a diferencia de mi, ella era mil veces más dedicada. Llegaba siempre a tiempo, no faltaba jamás, tenía todos sus trabajos al día ( y vale remarcar que todos de 10), tenía un novio (creo que todavía lo tiene), que se yo, cualquiera que la mirara decía que buena vida lleva esta chica. Hasta que un día quedo embarazada, tenía 21 años apenas, pero decidió tenerlo. No solo decidió tenerlo sino que lo hizo sola y en otro país. Los padres de ella no sabían, los padres de él si sabían pero decidieron no acompañarlos. Sola consiguió un médico, sola consiguió trabajo, sola siguió en la facultad y logro terminar sola. Sola también alquiló un apartamento y crio a su hijo. Y de último, no por esto menos importante, sola superó el hecho de que el novio es un idiota mal parido que terminó estando con otras mujeres. Y sorprendentemente ella sigue bien, sigue parada, sigue fuerte. Por esta razón y por esta chica, me atrevo a decir que el MITO de la MUJER FUERTE, no es más un mito. Yo la conozco.